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domingo, 22 de marzo de 2015

Moda y Tecnología: el mundo del wearable

La idea de que la tecnología se vuelve ubicua en la vida de las personas está respaldada bajo un hecho imposible de ignorar: el hombre basa su desarrollo en la tecnología que utiliza. No es sorpresa que las etapas históricas de la humanidad estén separadas por el tipo de material que se usa en sus posibilidades tecnológicas: la era de bronce, de hierro, de silicio, etc.

Partiendo de este mismo principio, tenemos que considerar que mucha de las creaciones humanas se han vuelta tan complejas, tan llenas de sistemas internos que se vuelven entes autónomos que requieren de estudio y análisis para poder entender auténticamente. A pesar de que el hombre cree la tecnología, esta es un concepto tan universal poderoso que no importa si todos los seres humanos creamos tecnología, el hecho es que la usamos, y eso representa una característica de independencia conceptual imperante.

La relevancia del párrafo anterior se encuentra en dar cabida a una idea que converge no sólo con el concepto de tecnología; sino de muchos otros ámbitos de desarrollo y disciplina humana. Uno de ellos, bien fundido con el entendimiento social es la moda.

La moda como motor estético genera admiración y confusión. Es un ente ambiguo bajo el cual la mirada de la gente común se vuelve difusa y juiciosa. La realidad es que la moda es un fenómeno digno de ser estudiado como entidad autónoma, ya que es tan complejo en sus formas y nociones que, se vuelve en contra de sus creadores, los posee. Más allá de la moda ser dependiente de la humanidad para existir (que es un argumento absolutamente válido y cierto), se dispersa y se esconde bajo una relevancia conceptual que, al menos, le otorga un sentido manifiesto de predominancia sobre el aparato cultural.

Una vez validados ambos entes: la moda y la tecnología, surge una pregunta válida: ¿qué pasa cuando cruzamos estos dos objetos? Como desarrollo tecnológico, la idea de los wearables se ha vuelto la cuestión en día. La practicidad contemporánea de la tecnología, que en su forma más contemporánea sólo intenta hacernos la vida más fácil sin restarle relevancia al asunto fútil, es la que realmente determina el camino del a tecnología. Cuánto más funciones humanas suplante un sistema tecnológico, más útil será en nuestra vida.

De aquí, entonces tenemos una cuestión de contrastes: la moda siendo algo autocontenido en sus formas y la tecnología que busca expandirse. Las posibilidades son infinitas.

Una de ellas es la de Machina. Propuesta mexicana que combina ambos entendimientos generales y complejos sobre lo que puede ser un proceso valioso partiendo de un nicho de mercado para la universalidad.

Su diseño estrella, la MIDI Jacket es una chamarra que combina acelerómetros, indicadores, altímetros, giroscopio y un magnetómetro para enviar información real de la posición corporal y el dinamismo de quien la lleva puesta, para así generar, bajo un parámetro de pre-programación, secuencias musicales con orden y sentido melódico, tecnológico y estético.

El gran aporte de esta chamarra es su posibilidad de ser usada de maneras tan diversas y entendida de manera universal como algo autónomo en sí. COmo muchos de los productos tecnológicos con los que contamos hoy en día, su funcionalidad no está limitada por su concepción, sino que su compatibilidad se vuelve proporcional a la capacidad de desarrollo personal de quien sea que encuentre potencial en ella.

Así, una chamarra que en su forma más primitiva le ayuda a MC´s o DJ´s a comprender de una forma más corpórea su labor, se convierte en una posibilidad de expresión artística, o en una aportación de entendimiento alterna a los movimientos de un atleta, etcétera.

Además, el hecho de que el proyecto sea mexicano le ensalza el chauvinismo personal y demuestra, una vez más, que la proyección de las personas no depende de sus localizaciones geográficas ni de su nacionalidad, sino de su capacidad para cristalizar sus ideas.

Pueden checar un poco más de la propuesta en su página en línea o en una de las miles de reseñas de medios establecidos que le han reportado a esta marca mexicana como Vice, Washington Post o el Creator´s Project de Intel.






domingo, 15 de febrero de 2015

Bandastic: magos, música y un pinche suéter

“Como pescado nadando contra corriente y de repente dices, ¿qué pedo?, ¿ no estaré mal y mejor nado hacia el otro lado? “
Es bien tímido, pensé. No hay manera de que salga a un gran reflector a presentar sus ideas como grandes panaceas, ni mucho menos me imaginaría que dentro de él maquina una visión de planeación y logística a gran escala si lo encuentro en una fiesta o en un concierto. Es un chico normal, algo delgado y con el cabello que le cubre la mirada. Hasta frágil. Tampoco lo imagino saliendo del vientre de su madre sin un suéter puesto, moriría de frío.
Pero es Daniel, y es todo eso que revolucionó la noción del venue como todo un concepto inmaculado en la industria musical. El recinto alimentado por todos los actores: creadores, intermediarios, anfitriones y siervos.
Así lo imagino: un mago feudal que con cantos difónicos invoca a los mejores espíritus y los reúne para el goce divino de todos mientras nadie nota su presencia.
Aunque parece tener los ojos calmos, la urgencia es algo que lo define, como me cuenta mientras hablo con él. Dejó la carrera un par de veces y definitivamente no fue por asuntos académicos, sencillamente no le parecía entretenido.
Ni los ingenieros mecatrónicos ni los diseñadores industriales se divierten tanto como los magos.
Y por ortuna las cosas se dieron. “Gódin nunca” dice Daniel. Así como era malo en la escuela, lo sería en una oficina. Es el mal de toda la internet generation (si en todo caso es un mal). Nos aburrimos con facilidad, queremos todo más rápido, inmediato. Daniel no hubiera podido tterminar la carrera porque lo atormentaría el pensamiento de hacer algo que le iba a aburrir toda la vida. 
Hay otras formas de muerte que la muerte misma. En algún momento supone que si no funciona todo esto, hará vida en alguna industria musical: como músico, o del otro lado
La música la toma en serio. Desde los 15 años ha estado asistiendo a conciertos y no piensa parar nunca. “Es un golpe muy intenso el que sientes”, dice. Y la música lo lleva a todos lados. Lo más lejos que ha llegado a estar es Islandia, justamente para asistir a un festival de música.
No es de sorprenderse, justamente estamos pasando por una serie de cambios radicales en las formas de consumo de todas las personas. Los objetos se vuelven sagrados y personales, como colecciones de idolatría que llevan una carga emocional en su esencia.
¿Para qué sirve tener el disco de tu banda favorita si los puedes llevar en la memoria del teléfono? Porque más allá de la música, los puedes hacer tuyos de una manera más personal: el vinil que compraste el día del concierto de Motorama, en el Pasagüero, cuando conociste a Mónica, etcétera.
Daniel es parte de esta generación que mira las cosas de manera diferente. No quiere esperar, no quiere hacer filas, no quiere sentirse ajeno, ni segregado. Cree fervientemente que hay que cuestionar el modelo de orden común de las cosas.
¿Por qué tengo que vivir en NY, o en Londres para poder vivir la música de culto? La experiencia de tener a tu banda, en tu país, con tu gente.  Eso es lo que hace.
El éxito del crowd funding radica en la unión de la gente. Jalar parejo. Cuando Bandastic quiso traer a Real State a la Ciudad de México, se necesitaban 63 mil pesos. Se abrió convocatoria y cuando expiró, no se había llegado a la meta.
Se canceló el concierto y el dinero le fue regresado a quienes aportaron. Pero cuando la gente pidió abrir convocatoria para traer a Motorama desde Rusia, Guadalajara y D.F. respondieron al llamado.
Daniel habla de la gente en el concierto. Gente auténtica, que demostró que el proyecto tenía mucho más que sólo lo que se imaginaba en un principio. Se le dio el poder a la masa y la masa tuvo la razón.
No es un modelo de negocio, ni una forma de producto retorcido cargado con mercadotecnia. Es gente verdadera haciendo y disfrutando lo que verdaderamente ama. Empoderar a quienes deberían tener el poder, porque son más y porque son buenos para saber lo que quieren.
Después de todo esto que ha sucedido, Daniel está en una especie de hot spot en el que no se siente cómodo. Ya lo sabía, él es más bien tímido y se restringe a disfrutar; pero cuando se trata de dar la cara en prensa, Luis, CEO de Bandtastic es el que se encarga del asunto.
Al final, después de haber hablado con él, le pregunté directamente cuáles eran sus planes a futuro. No pudo más que contestar que no le gusta verse a sí mismo sobre una línea hierática. Prefiere verse a sí mismo como una línea que cambia de dirección dependiendo de los sucesos: “mientras haya música, padre; si me estoy divirtiendo y hago cosas padres, cool”.
Supongo que a la magia no se le puede poner destino